Queda limpio el día 1 de octubre.

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La calle de Vallès, en el barrio de Sant Andreu de Barcelona, es tranquila, no muy ancha, con poco tráfico. Casi parece una calle de capital de provincias. Pero es sábado por la tarde, 1 de octubre, y a la mitad de la calle del Vallès pasa algo extraño. Hay un montón de gente que ocupa las aceras y la calzada. Todos, hombres y mujeres de las más variadas edades, van vestidos igual: en negro, blanco y gris, muchos de traje, otros con esmoquin. Están esperando a que empiece algo, eso está claro. Los vecinos miran disimuladamente desde las ventanas.

Pero hay uno de los del traje, canoso, gordito y con barba, que está en la esquina de abajo de la calle, obviamente muy nervioso, fumando como un carretero y enredando con el guasap. No hace más que mirar a los coches que pasan. Ninguno es el que él espera. Y se le acerca un señor que anda por allí con un perro.

–Oiga, ¿usted sabe qué pasa hoy ahí?

–¿Eh? Sí, sí, sí lo sé. Perdone.

–Es que, como va usted vestido igual, pues he pensado que va con ellos.

–Desde luego, desde luego.

–¿Es una boda?

–¿Cómo dice? No, hombre, qué va a ser una boda. Disculpe un momento…

El del perro, inexorable:

–Entonces es que están abriendo una iglesia de esas raras, ¿a que sí?

El gordito del móvil da un respingo:

–¡¿Una iglesia?! No, por favor, qué cosas dice usted. No es una iglesia. Es una casa nueva de la Masonería. Se inaugura ahora, dentro de un momento.

 

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http://www.masoneriaespañola.com/queda-limpio-dia-1-de-octubre/

Editorial /// Maçoneria a Mataró i El Maresme